Las entrevistas tuvieron un enfoque claramente conversacional. A diferencia del esquema tradicional de “pregunta–respuesta”, se sintieron como un verdadero intercambio. Por eso seleccioné que la dificultad fue “media”. No porque no hayan sido técnicas (lo fueron 100%), sino porque estuvieron planteadas desde una dinámica de diálogo y reflexión compartida.
Esa perspectiva me permitió percibir un equipo con valores humanos muy arraigados y una curiosidad genuina por comprender la trayectoria, los intereses y la forma de pensar de la persona que están entrevistando. Más que evaluar únicamente conocimientos, sentí que buscaban entender a la persona en su totalidad.