El proceso de entrevista comenzó con una llamada telefónica de unos treinta minutos con Recursos Humanos, donde me preguntaron sobre mi experiencia, expectativas salariales y disponibilidad, además de explicarme la cultura de la empresa y los beneficios. Fue una conversación cordial y bastante ágil, centrada sobre todo en confirmar si mi perfil encajaba con el puesto.
Una semana más tarde me citaron en la oficina para una entrevista presencial con el manager directo. La conversación fue más técnica y en profundidad: hablamos de proyectos anteriores, herramientas utilizadas y cómo suelo resolver problemas en equipo. También me pidió ejemplos concretos sobre cómo había gestionado plazos ajustados y situaciones de conflicto. Al final, incluso me enseñó el espacio de trabajo y me presentó a parte del equipo, lo cual me dejó una impresión positiva.
Posteriormente recibí feedback por correo, bastante rápido y positivo, y me propusieron avanzar en el proceso. Finalmente me convocaron a una tercera entrevista, pero en ese momento ya había aceptado otra oferta laboral, por lo que decidí no continuar. Creo que esa tercera entrevista innecesaria para la contración de unas prácticas