El proceso empezó con una prueba de conocimientos/habilidades técnicas enviada por mensaje privado en LinkedIn. Los requisitos de la prueba se facilitaban en un fichero Google Docs bien redactado y de imagen razonablemente profesional, en comparación con otras empresas pequeñas que invierten recursos propios en las pruebas de selección (algo poco habitual y un aspecto positivo del proceso). Además, el contenido del documento incluía referencia explícita al rango salarial ofrecido, y una estimación razonable del esfuerzo requerido para completar la prueba (una hora).
Una vez superada la prueba técnica, se me convocó a una breve entrevista con el director de la empresa, de tono respetuoso y transparente en cuanto a la descripción del puesto de trabajo y de la empresa (filial con sede en España de Impacting Group, matriz con sede en Portugal).
El proceso, al que finalmente he de dar una nota negativa, concluyó con dos entrevistas con empleados de la compañía (pares del puesto de trabajo ofrecido). La expectativa establecida por el responsable de la empresa fue de 30 minutos para cada reunión, pero ambas finalmente llevaron más de una hora.
La primera conversación con empleado par del puesto fue agradable y de tono cordial, centrada en preguntas sobre mi cualificación para el puesto y conocimientos de infraestructuras de datos, desarrollo de software, ciencia de datos, inteligencia artificial, etc. Como aspectos destacados para esta reseña, he de indicar que la duración de la entrevista fue muy larga, teniendo en cuenta que no recibí respuesta de la empresa tras el proceso, y que el empleado que realizaba la entrevista no mostraba un alto nivel de motivación o satisfacción con el puesto de trabajo, afirmando literalmente al principio de la entrevista estar “quemado”.
La tercera y última entrevista fue igualmente mucho más larga de lo establecido, pero de tono inconsistente con el resto del proceso. El empleado encargado de conducir la entrevista enfocó sus preguntas a cuestiones personales relacionadas con relaciones laborales previas detalladas en mi CV, dando a entender cierta desconfianza de que la experiencia detallada fuera verídica, en primera instancia, o que me consideraba “sobrecualificado” para el puesto, en segunda instancia y una vez respondidas sus preguntas, en el mejor de los casos, y afirmaciones sin espera de réplica en el resto. Entre las preguntas personales, que no detallaré un una reseña pública, el entrevistador parecía buscar principalmente referencias directas a relaciones laborales previas, indagando en decisiones personales relativas a condiciones contractuales, cambios de empleo, salarios, etc. Tanto a las preguntas con cierto fundamento técnico como a las personales intenté responder con transparencia y una actitud respetuosa que, en mi opinión, no fue correspondida.
Tras completar todas las fases descritas anteriormente, no volví a tener noticias de la empresa ni de los entrevistadores.