El proceso de entrevista fue muy positivo desde el primer momento. Me sentí escuchada, valorada y tratada con cercanía y respeto. Fue un proceso ágil, bien estructurado y en todo momento se tuvo en cuenta mi opinión y mis expectativas. Las personas con las que hablé fueron claras, transparentes y realistas sobre el puesto y las condiciones, lo que generó mucha confianza desde el inicio.