Pros
Puede resultar atractiva al inicio, con buenas condiciones de entrada y una imagen de empresa moderna y flexible.
Cons
La empresa se vende como flexible, pero en la práctica no lo es en absoluto. La gestión es muy rígida y las decisiones se toman de forma unilateral, sin tener en cuenta el bienestar ni la opinión de los empleados. Las políticas internas se imponen sin margen de adaptación y el trato acaba siendo más cercano a una cultura autoritaria que a un entorno colaborativo.
Con el tiempo, las condiciones iniciales suelen empeorar: lo que se promete al contratar no siempre se mantiene y la experiencia laboral va decayendo progresivamente. La inflexibilidad es uno de los rasgos que más la define y termina afectando tanto al ambiente como a la motivación del equipo.