Pros
Hay alguna diversidad de personas.
Cons
Liderazgo extremadamente tóxico. El CEO es misógino, grosero y parece no tener ninguna estrategia de gestión. La única estrategia que parece tener es gritar. Las metas se fijan sin ningún criterio. Con cada nueva meta, exigen cifras más surrealistas sin ningún ajuste de recursos. Hay cero transparencia y cero valoración de los logros personales y de equipo. No hay posibilidad de progresión interna e inesperadamente se contratan nuevos jefes con instrucciones de hacer cumplir las metas a latigazos. Cuando no se cumplen los objetivos, hay amenazas y humillaciones y se instala una política de acoso y microgestión. Se despide a la gente sin previo aviso ni indemnización, por lo que el clima es de miedo constante. Es normal oír que «nadie es imprescindible».