• En el área de ciberseguridad hay una rotación constante, con personas que se marchan o son despedidas con frecuencia, lo que genera inestabilidad y dificulta cualquier avance sostenido.
• La gestión dentro del espacio de ciberseguridad es muy deficiente, con poca coordinación y una falta clara de dirección que afecta al trabajo diario.
• La cultura en los equipos de ciberseguridad en Madrid y Zúrich puede resultar tóxica, con comportamientos poco profesionales, tensiones constantes y situaciones de acoso que no se abordan adecuadamente.
• La moral dentro de los equipos de ciberseguridad es muy baja, en parte debido a un entorno altamente competitivo, individualista y poco colaborativo.
• La alta dirección, aun siendo consciente de los problemas en el área de ciberseguridad, ha mostrado poca disposición a intervenir o resolver los conflictos, lo que deja a los equipos sin apoyo ni soluciones reales.