El proceso de selección consta de dos etapas principales. Primero, se debe resolver un caso práctico, en el cual se evalúan las habilidades analíticas, la capacidad de resolución de problemas y el enfoque estratégico. Posteriormente, se lleva a cabo una entrevista con el equipo, donde se exploran aspectos como la experiencia previa, los intereses profesionales y el ajuste con la cultura de la empresa.