El modelo de contratación es confuso: aunque es un contrato por prestación de servicios, en la práctica se manejan horarios estrictos, exigencias como si fuera un contrato laboral, y sin los beneficios correspondientes por ley. Pagan vacaciones, pero no cotizan adecuadamente seguridad social, y el cumplimiento del horario es obligatorio, lo que contradice la naturaleza del contrato.
El tema salarial también deja mucho que desear. La empresa suele presentar incrementos salariales que en realidad no lo son, ya que simplemente redistribuyen montos que antes se daban como bonificaciones y ahora aparecen con otro nombre. Al final, se gana lo mismo o incluso se exige más por el mismo salario. Y ese salario no es competitivo; es igual o incluso menor al de muchas otras empresas en el mercado.
La dirección de la empresa parece no estar alineada. Hay líderes con poca apertura a la realidad de sus equipos, decisiones poco empáticas (como exigir presencialidad sin brindar ayuda para transporte), tareas mal delegadas, cambios constantes y falta de coherencia en lo que se pide y se espera. Creo qué los managers ni se soportan entre sí.